SILVESTRISMO

                                 

Se trata de una modalidad deportiva que tiene por finalidad la educacisn al canto de los pajaros silvestres (jilgueros, pardillos y verderones) cuyas funciones basicas son:

  • Captura y preselección.
  • Educación al canto.
  • Selección y devolución al medio natural de aquellos ejemplares que no reúnan las cualidades exigidas.
  • Participar en los concursos de canto.

 

La cacería del paso o también llamada cacería de Otoño,

 es un arte que se remonta desde  hace siglo en nuestro país y en muchos países Europeo como El sur de Francia ,Italia y algunas regiones de Portugal. 

Es en nuestro país y sobre todo en el sur de la península por su situación geográfica, por estar mas cerca del continente Africano a donde van a invernar muchas especie de fringílidos que anidan y pasan la primavera y el verano en nuestro territorio, a donde mas practicamos este arte.

En otoño cuando empiezan las lluvias y el mal tiempo en toda Europa ,empiezan a emigrar grandes bandadas de fringílidos como el Jilguero, Verderones, Pardillo, Lugano, etc. y para el Silvestrista empieza la temporada de captura siempre y cuando estén en regla y federado por alguna Federación de Caza de su comunidad, adquiriendo su tarjeta Federativa , y a continuación su licencia de captura con un numero especifico de aves a capturar, no debiendo  sobrepasar el numero permitido para ese año.

La cacería del paso se prepara siempre al alba cuando el sol aun no ha salido, previamente se prepara el sitio unos días antes, limpiando el campo de matojos ( dejando el terreno limpio para que la red no se enganchen con ninguna hierba o rama ), nos procuraremos planta o la comida favorita del ave a capturar ej. cardo para el Jilguero o lentisco para el Verderon segun la región y el gusto de cada cazador.

La red se compone de dos banda de unos 4 metros de largas cada una  con un vuelo de 1,5 mts mas o menos, colocada en paralelo y fijada al suelo por medio de unos clavos largo, por los lados exteriores de la red, con unas serie de Varales en los lados mas cortos de la red y  cuerda para tensarla echa de esparto, que son mas resistente a las adversidades climática, entre la red dejaremos un espacio considerable teniendo en cuenta que no se debe dejar espacio cuando la red se cierre, para poner en hilera y pinchado en la tierra o en unas tablas de madera los cardos o lentisco .procurando dejar espacio para el saltsn (pájaro que se embraga a una cuerda y por medio de una varilla para hacerlo subir y batir las alas para atraer a los de su misma especie.) alrededor de la red pondremos a los reclamos en vara de metal o madera y levantado del suelo a 1,20, esos  reclamos seran los que atraigan con su canto a las bandadas de pájaros que al amanecer empiecen a moverse, de camino al sur de la península para dar el salto al estrecho camino del norte de África.

El verdadero silvestrista amante de los pajaros no cazan para matar y comerse los pájaros capturado, sino caza por el placer de estar allí y ver como sus pájaros atraen y la forma de jugar con el saltón hasta capturar algunos ejemplares mejores dotados en colores y postura para poderlo cruzar para sacar híbridos. Porque para mi opinión y creo que todo silvestrista sabe que ningún pajaro capturado en el campo son aptos para los concursos, que cada ves  exigen mayor limpieza en el cante.

Metodos de captura:

En la actualidad, dependiendo de los gustos y preferencias del aficionado, éstas aves (jilguero, pardillo, verderón y verdecillo) se destinan a una de estas dos modalidades deportivas:
a) Silvestrísmo (canto).
b) Cría en cautividad.
Obviamente, en cualquier caso siempre se trata de capturas incruentas y además selectivas. Cada aficionado, por lo general, se especializa en una sola pluma y enjaulará únicamente los ejemplares jóvenes de esta especie y, en la mayoría de los casos, solo machos.

Es por esto que en la gran mayoría de las capturas realizadas, todos los adultos, algunos ejemplares inmaduros y otras especies se sueltan de inmediato y, por tato, es de suma importancia emplear el método de captura que menos peligro represente para las aves, de manera que esos ejemplares que se sueltan no sufran ningún daño ni reducción en la capacidad de vuelo. Es decir, el método de captura debe reunir las mejores condiciones, no por los que se enjaulan, sino por los que se sueltan, que representan aproximadamente un 70% de la captura

Existen tres sistemas de captura en vivo de estos pájaros:
a) Con liga o pegamento.
b) Con red abatible.
c) Con red vertical.

Veamos a continuación las, desventajas o inconvenientes que, cada método de captura representa para los pájaros:

A) CON LIGA

Pierden con frecuencia plumas de alas y cola. En todos los casos algunas plumas quedan sucias y pegajosas.
Resultado: Perdida total o parcial de la capacidad de vuelo para muchos pájaros.

B) RED ABATIBLE
Al cerrar la red con violencia, las varas de la estructura pueden golpear a algún pájaro. Si las capturas se realizan en abrevaderos, no es raro que alguno muera ahogado.

Peligro real: Muerte involuntaria de algún ejemplar.

C) RED VERTICAL
Al estar inmóvil, el peligro potencial y real para el pájaro es nulo.
También debemos añadir que, además de lo señalado, existe el peligro que representa la manipulación del pájaro, escaso pero real, que es común a los tres métodos de captura. Es evidente que para la integridad física de las aves, el método mejor y más seguro es sin ninguna duda la red vertical. No es casualidad que los ornitólogos, para el proceso de anillamiento, capturen las aves con este tipo de red. Si esto es así, se preguntarán por que precisamente este método está prohibido en algunas Comunidades, cuando lo que procedería, por lo anteriormente expuesto, debería ser lo contrario.

A nuestro entender, el motivo está en que hay dos colectivos teóricamente "expertos" e interesados, como son algunos ecologistas y algún grupo de "aficionados" al silvestrismo que opinan de igual modo, aunque por motivos diferentes, y desaconsejan el empleo de la red vertical. Estas opiniones, al parecer, las tiene en cuenta la Administración.

Arguyen los primeros que éste método no es selectivo. En efecto, así es, no es selectivo. Pero, ¿acaso lo son los otros? Si la red abatible o la liga se instalan, como se hace con frecuencia, en aquellos lugares donde acuden los pájaros (abrevaderos o comederos, ya sean naturales o artificiales) en ningún caso las capturas serán selectivas, ya que acudirán pájaros de muchas especies, de manera que en cualquier método, en mayor o menor proporción, siempre se capturarán pájaros no deseados, siendo preciso dar suelta inmediata a los no aptos, se capturen con uno u otro artilugio.

El segundo colectivo, algunos "aficionados", en realidad no argumentan nada en contra, sencillamente no la quieren utilizar.
Téngase en cuenta que esta red la vertical se hace prácticamente inservible con viento, agua o niebla y en general se reduce mucho el número de capturas.

El verdadero silvestrista no tiene preferencia por métodos que le permitan grandes capturas, puesto que necesita pocos. Es mucho más importante la fecha de las autorizaciones, ya que es preciso que los ejemplares para educar en el canto sean necesariamente jóvenes, sin haber realizado la primera muda.

No hay por tanto ninguna justificación, para aquellos que desde uno u otro colectivo proclaman su prohibición. Déjense los unos y los otros de egoísmos, tradiciones arcaicas y manipulaciones tendenciosas, que perjudican al buen aficionado y sobre todo a los pájaros.
Nuestra propuesta final, a modo de resumen después de lo anteriormente expuesto, es la siguiente:
1°) Prohibición del uso de liga o pegamento.
2°) Durante un periodo de tiempo, autorizar el empleo de ambas redes, para dar tiempo a los aficionados que no posean la vertical a adquirirla y familiarizarse en su manejo. 3°) Finalmente, emplear exclusivamente la vertical.

Todo lo expuesto tiene como objetivo beneficiar al pájaro, al reducir riesgos durante las capturas, sin perjudicar al auténtico silvestrista que, sin duda, estará de acuerdo con nosotros. No ocurrirá lo mismo con el antiguo "pajarero", que los capturaba por docenas, sin importar clase o sexo ya que iban destinados a la gastronomía, que probablemente discrepe con nuestro planteamiento y sería una prueba más de que hemos acertado en nuestras propuestas.

La caza con liga 

El arte de la caza con liga era una forma muy extendida de pillar pájaros, fundamentalmente de los que cantan bien. Al igual que en otras muchas actividades, había que seguir todo un proceso para preparar una buena jornada de liga. Lo primero de todo era tener preparado el esparto que luego había que untar con la liga. El esparto se solía tener ya en casa o si no quedaba, en un momento se cogía en cualquiera de los cerros de los alrededores. Los espartos tenían que ser flexibles y debían medir algo más de un palmo; se quemaba por las puntas porque si se cortaba con tijeras se podía "esgarrar". Siempre había alguien que era más experto en estas lides y que se encargaba de todos los preparativos.

Una parte muy importante y esencial era la preparación de la liga. Un proceso muy sencillo pero que requería todo un ritual. Se hacía un pequeño fuego y sobre él se colocaba un bote viejo. Dentro del bote se colocaba crepé (suela de zapato) a trozos y aceite de oliva viejo o rancio y se removía lentamente hasta que todo estaba deshecho. A continuación se le añadía "pedriega" machacada y echa polvo. Había que esperar hasta que se conseguía una masa oscura y pegajosa: era la liga. Pero había que probar si era buena o no. La calidad, consistencia y efectividad de la liga se probaba con plumas sueltas de alguna gallina vieja (y en casos más extremos directamente sobre la gallina).

Una vez elaborada la materia prima fundamental, sólo faltaba decidir qué día y a qué lugar se iba a ir a poner la liga: el toyo, la cantera, la charca de Juan Pascual, el calderón, las fuentecillas o cualquier otro lugar apto par tal menester. Era necesario llegar pronto, por lo que era conveniente madrugar y prepararlo todo (almuerzo, agua fresca, el jaulón, …).

Una vez llegados al sitio se construía "el puesto". Con la ayuda de piedras, ramas secas, hojarascas y broza de cualquier índole, o simplemente escondiéndose detrás de un atocha, se preparaba el sitio desde donde observar la entrada de los pájaros. Era ya la hora de untar el esparto con la liga y colocarlo clavado en tierra húmeda en la orilla, o en pequeños puñados de barro que se hacían para tal fin (dependiendo de si el lugar estaba rodeado o no de cingla), de forma que al entrar a beber, el pájaro se posase en el esparto. Tocaba esperar, de 9´30 a 11´30 era cuando los pájaros mejor entraban. No había que moverse en el puesto ni hacer ruido.

Los pájaros que solían cogerse eran los jilgueros o colorines, verderones y pardillos, incluso gorriones y totovías. Pero un buen "pillador" de pájaros no podía llevarse todo lo que se cogía. Se soltaban los menos adecuados, las hembras, los viejos y algunos machos jóvenes para favorecer su reproducción, dejando sólo los buenos, generalmente los machos adultos, ya que su cante es superior y poderoso. Una vez en casa, se dejaban en el jaulón durante 4 ó 5 días para que aprendiesen a comer y beber solos y en cautividad. No era conveniente separarlos ya que alguno podía morir.

Los mejores para el canto eran los pardillos, que hilaban fino en el cante. La mayoría de casas del pueblo amanecían con el canto de estas pequeñas y maravillosas aves.

Hoy en día, este arte de caza ha desaparecido afortunada o desgraciadamente según se mire, en parte debido a la gran sequía que padecemos y a los pesticidas agrícolas que han hecho mella en esta delicada cabaña de aves de nuestro entorno. No obstante, se aprecia en estas últimas fechas una ligera recuperación de estas especies.

                               

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